La segunda planta de UPM en Uruguay, cuyo proyecto superó las exigencias ambientales más severas, generará más de 8.000 empleos y su producción aportará dos puntos porcentuales al producto interno bruto y una recaudación tributaria de entre 120 y 170 millones de dólares anuales. La inversión de la empresa finlandesa en la nueva fábrica de celulosa y en la infraestructura asociada superará los 4.000 millones de dólares.














