Municipio inició investigación para determinar responsabilidad por corte del Jacarandá
El corte del hermoso Jacarandá que se ubicaba en Bvar Artigas y Sarandí generó gran indignación en la población. El Alcalde Luis Irigoin dijo que no había orden de cortar el añejo árbol y ordenó una investigación administrativa
Desde hace algunas semanas el equipo del sector Eléctrico de la Intendencia de Tacuarembó viene parando las columnas del nuevo alumbrado público de Bvar. Artigas, ya había hecho la primera cuadra entre Berrutti y Sarandí, y se disponía a continuar el trabajo en el cantero frente a Plaza Artigas, allí se topo con el Jacarandá el cual dificultaba la difícil tarea que significa lidiar con las pesadas columnas de 12 metros de largo.
Es en este punto que alguien, no se sabe quien, hasta el momento, ordenó cortar el árbol, decisión que tomo por sorpresa al propio Alcalde Luis Irigon y los Director General de Servicio Wilson Malceñido, quienes no estaban en conocimiento del hecho.
Las redes sociales explotaron con comentarios que reflejan el malestar que causo la infortunada decisión de talar un árbol que no solo daba una hermosa sombra sino que coloreaba de violeta con sus flores el paisaje.
También los comentarios apuntaron a la gran carencia de árboles que tiene la ciudad, donde por la composición del terreno basáltico es difícil que crezcan arboles que ofrezcan sombra durante el verano y si crecen es porque les ha dado cuidado muy especial.
A modo de ejemplo en el Paseo del Ferrocarril donde se plantaron Lapachos, que viene creciendo en muy buena forma, para sortear la dificultad del suelo rocoso debieron hacer fosas profundas y amplias, las cuales se rellenaron con tierra abonada para luego plantar el ejemplar, de no ser así, la raíces chocan con la piedras y el árbol generalmente no progresa.
Muchos vecinos hicieron referencia a la arbolada ciudad de Durazno donde es un placer caminar en verano protegidos por los añejos Plátanos, los cuales no dejan de ocasionar problemas de salud con sus flores y también edilicios con sus raíces, pero a nadie se le ocurre cortarlos.
Otros aprovecharon para reclamar por Plaza Artigas, cada vez más desnuda de árboles.
La tala del Jacarandá puso sobre la mesa, la carencia que tiene Paso de los Toros de árboles en su ornato público, basta con salir a caminar por las calles isabelinas para darse cuenta que son poca las cuadras sombreadas y que es necesario un plan de forestación de la ciudad que involucre a la comunidad en su conjunto.









