La verdad es que el asunto no resulta muy sexy. Quizá todo lo contrario. El deseo, a veces abrasador, que alguien produce en nosotros puede tener relación con un término médico que suena, más bien, a baldazo de agua fría: antígeno leucocitario humano (HLA). En otras palabras, nos referimos a nuestro sistema inmunológico.















